
La hemorroidectomía es una cirugía para extirpar hemorroides que causan síntomas importantes. Suele reservarse para casos avanzados, hemorroides externas grandes o enfermedad combinada interna y externa que no mejora con tratamientos menos invasivos.
Es uno de los tratamientos más eficaces y duraderos, pero la recuperación puede ser dolorosa. Conocer cómo se realiza, qué cuidados requiere y cuáles son las señales de alarma ayuda a prepararse mejor y a reducir complicaciones.
¿Qué es una hemorroidectomía?
La hemorroidectomía excisional consiste en cortar y retirar el tejido hemorroidal problemático. Puede tratar hemorroides internas, externas o mixtas, según la anatomía y los síntomas de cada persona.
No todas las hemorroides requieren cirugía. Muchas mejoran al corregir el estreñimiento, aumentar la fibra, evitar el esfuerzo al evacuar o mediante procedimientos ambulatorios. La decisión debe tomarse después de una evaluación por cirugía general o coloproctología.
¿Cuándo se recomienda esta cirugía?
Las guías de la Sociedad Americana de Cirujanos de Colon y Recto indican que la hemorroidectomía excisional suele ofrecerse a pacientes seleccionados con hemorroides externas o hemorroides combinadas internas y externas sintomáticas de grados III y IV.
También puede considerarse cuando:
- Existe prolapso que debe introducirse manualmente o permanece fuera del ano.
- El sangrado, dolor, secreción o dificultad para la higiene son persistentes.
- Los tratamientos conservadores o procedimientos de consultorio no funcionaron.
- La ligadura con banda elástica no es adecuada o las hemorroides reaparecen.
- Hay un componente externo grande que no puede tratarse con técnicas para hemorroides internas.
El sangrado rectal no debe atribuirse automáticamente a hemorroides. Dependiendo de la edad, los antecedentes y otros síntomas, el médico puede indicar una colonoscopia u otros estudios para descartar pólipos, inflamación o cáncer colorrectal.
Tipos de hemorroidectomía
| Técnica | En qué consiste | Aspecto importante |
|---|---|---|
| Abierta | Se extirpa la hemorroide y la herida queda abierta para cicatrizar. | Es una técnica eficaz, pero la curación de la herida lleva tiempo. |
| Cerrada | Después de retirar el tejido, la herida se cierra con suturas. | En estudios comparativos se ha asociado con menos dolor y cicatrización más rápida. |
| Con dispositivos de energía | Se utilizan instrumentos bipolares o ultrasónicos para cortar y sellar vasos. | Pueden reducir tiempo quirúrgico o dolor en algunos casos, pero su costo es mayor. |
La hemorroidopexia con grapas y la ligadura de arterias hemorroidales son procedimientos distintos: reposicionan o reducen el flujo hacia las hemorroides, pero no equivalen a extirparlas. Según la guía de 2024, la hemorroidopexia con grapas no se recomienda de rutina como primera opción quirúrgica para hemorroides internas debido a su eficacia limitada y perfil de riesgos.
Cómo se realiza la operación
La cirugía se efectúa en un quirófano, habitualmente con anestesia general o regional. El cirujano identifica los paquetes hemorroidales, controla los vasos sanguíneos y retira el tejido, cuidando de conservar puentes de piel y mucosa para disminuir el riesgo de estrechamiento anal.
La duración y la necesidad de permanecer ingresado dependen del número y tamaño de las hemorroides, la técnica, la anestesia, las enfermedades previas y la evolución después del procedimiento. Muchas personas regresan a casa el mismo día, siempre acompañadas y con instrucciones escritas.
Preparación para la hemorroidectomía
Antes de la operación, el equipo médico revisará los medicamentos, alergias y antecedentes. Informa especialmente si tomas anticoagulantes, antiagregantes, suplementos o medicamentos para diabetes. No suspendas ningún fármaco por tu cuenta.
Las indicaciones pueden incluir:
- Ayuno durante las horas indicadas por el centro.
- Enema o preparación intestinal limitada, si el cirujano la considera necesaria.
- Organizar el traslado y la compañía de un adulto después de la anestesia.
- Tener en casa los analgésicos, laxantes o ablandadores recetados.
- Preparar alimentos con fibra y líquidos permitidos para la recuperación.
¿La hemorroidectomía duele?
El dolor es esperado porque la zona anal tiene gran sensibilidad y se mueve durante las evacuaciones. Suele ser más intenso los primeros días y puede aumentar temporalmente con la primera deposición. El objetivo del tratamiento no siempre es eliminarlo por completo, sino mantenerlo en un nivel tolerable.
Toma los analgésicos exactamente como fueron indicados. Algunos medicamentos fuertes pueden causar estreñimiento, por lo que el cirujano puede combinarlos con otras opciones y limitar su duración. No agregues antiinflamatorios, aspirina, hierbas o suplementos sin consultar, porque algunos aumentan el sangrado o interactúan con la medicación.
Recuperación después de la hemorroidectomía
El tiempo varía. La Sociedad Americana de Cirujanos de Colon y Recto señala que pueden pasar entre dos y cuatro semanas antes de recuperar el nivel completo de actividad. Algunas personas vuelven antes a un trabajo sedentario; quienes realizan esfuerzo físico pueden necesitar más tiempo.
Durante la recuperación puede ser normal:
- Dolor, ardor o presión en la zona anal.
- Pequeñas cantidades de sangre roja, especialmente al evacuar.
- Inflamación o sensación de un pequeño bulto.
- Secreción de moco y necesidad de proteger la ropa interior.
- Urgencia para evacuar, que generalmente mejora con el tiempo.
La presencia de algo de sangre no significa automáticamente una complicación. Sin embargo, el sangrado abundante, los coágulos o el mareo necesitan valoración urgente.
Cuidados de la herida y baños de asiento
Lava suavemente la zona con agua después de evacuar y sécala sin frotar. Puede ser útil una botella de irrigación, ducha o bidé. Evita papel áspero, jabones perfumados, alcohol, desodorantes íntimos y productos no indicados sobre la herida.
Los baños de asiento con agua tibia durante 10 a 15 minutos, varias veces al día y después de evacuar, pueden aliviar el dolor y relajar la zona. Utiliza solo agua, salvo que el equipo médico indique otra cosa. El agua muy caliente, la sal, el vinagre o los aceites esenciales pueden irritar la herida.
Primera evacuación y alimentación
El miedo a evacuar es frecuente, pero retrasar demasiado la deposición puede endurecer las heces y aumentar el dolor. Muchos cirujanos esperan que se produzca una evacuación dentro de las primeras 48 horas, aunque debes seguir las indicaciones específicas de tu equipo.
Para mantener las heces blandas:
- Consume fibra gradualmente mediante frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
- Bebe suficientes líquidos si no tienes una restricción médica.
- Toma el ablandador, suplemento de fibra o laxante recetado.
- No hagas fuerza ni permanezcas mucho tiempo sentado en el inodoro.
- Camina suavemente varias veces al día para favorecer el movimiento intestinal.
Aumentar mucha fibra sin beber suficiente líquido puede empeorar el estreñimiento. Puedes consultar también nuestros consejos para prevenir el estreñimiento, pero durante el posoperatorio prevalecen siempre las instrucciones del cirujano.
Posibles riesgos y complicaciones
La mayoría de las personas se recupera sin complicaciones graves, pero toda cirugía tiene riesgos. Entre ellos se encuentran:
- Sangrado: puede aparecer inmediatamente o varios días después.
- Retención urinaria: dificultad para orinar debido al dolor, la anestesia o la inflamación.
- Infección: es poco frecuente, pero requiere atención médica.
- Impactación fecal: acumulación de heces duras por estreñimiento y temor a evacuar.
- Fisura o cicatrización lenta: pueden prolongar el dolor.
- Estenosis anal: estrechamiento por cicatrización excesiva; es raro.
- Alteraciones de la continencia: la fuga persistente de gases o heces es infrecuente, pero posible.
- Recurrencia: pueden desarrollarse nuevas hemorroides con el tiempo.
Señales de alarma: cuándo consultar
Contacta al cirujano o acude a urgencias si aparece:
- Sangrado abundante, continuo o con coágulos.
- Imposibilidad para orinar durante varias horas, dolor vesical o abdomen bajo muy distendido.
- Fiebre, escalofríos, pus, mal olor o enrojecimiento que aumenta.
- Dolor que empeora bruscamente o no se controla con la medicación indicada.
- Mareo, desmayo, debilidad intensa o dificultad para respirar.
- Imposibilidad para evacuar acompañada de dolor abdominal, vómitos o distensión.
No esperes a la consulta programada si tienes una de estas señales.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en sanar una hemorroidectomía?
La mejoría es progresiva. Muchas personas necesitan entre dos y cuatro semanas para retomar completamente sus actividades, aunque la herida y pequeñas molestias pueden tardar más. El tipo de cirugía y el trabajo influyen en el plazo.
¿Cuántos días de reposo se necesitan?
No existe una cifra universal. Un trabajo de oficina puede requerir alrededor de dos semanas, mientras que levantar peso o realizar esfuerzo físico puede exigir más tiempo. El alta laboral debe individualizarse.
¿Cuándo puedo sentarme después de la cirugía?
Puedes sentarte cuando resulte tolerable, alternando posiciones y evitando periodos prolongados. Un cojín común puede ayudar; consulta antes de utilizar un cojín en forma de aro, porque puede aumentar la presión en algunas personas.
¿La hemorroidectomía elimina las hemorroides para siempre?
Extirpa las hemorroides tratadas y ofrece un control duradero, pero no impide que se formen otras. Evitar el estreñimiento, el esfuerzo y el tiempo prolongado en el inodoro reduce el riesgo de recurrencia.
¿Cuándo se puede conducir?
No conduzcas mientras tomes analgésicos que produzcan sueño ni hasta poder sentarte, frenar y reaccionar sin dolor. Sigue la indicación del cirujano y las restricciones relacionadas con la anestesia.
¿Hemorroidectomía o ligadura con banda?
La ligadura suele utilizarse para hemorroides internas de menor grado y normalmente causa menos dolor. La hemorroidectomía es más invasiva, pero puede ser más adecuada para hemorroides externas, combinadas o avanzadas. La elección depende del examen médico.
En resumen
La hemorroidectomía es una operación eficaz para hemorroides avanzadas o que no responden a tratamientos menos invasivos. Su principal desventaja es una recuperación dolorosa, pero el control del dolor, los baños tibios y mantener las heces blandas ayudan a atravesarla. La evaluación por un cirujano colorrectal permite elegir la técnica más apropiada y descartar otras causas del sangrado.
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración ni las indicaciones de tu cirujano.
Fuentes: guía clínica de la ASCRS de 2024, información para pacientes de ASCRS y Royal Free London NHS.
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