
Los bultos en las axilas pueden aparecer por inflamación de los folículos, quistes, forúnculos, hidradenitis o aumento del tamaño de los ganglios linfáticos. La mayoría se relaciona con causas benignas, pero un bulto persistente, duro o acompañado de otros síntomas debe ser evaluado.
El aspecto y la evolución del bulto ofrecen algunas pistas. Una lesión superficial, roja y dolorosa no tiene las mismas causas que una masa profunda que crece lentamente y no produce molestias.
No es conveniente apretar el bulto ni intentar drenarlo en casa. Antes de tratarlo es necesario determinar si procede de la piel, un ganglio linfático u otro tejido de la axila.
¿Qué puede ser un bulto en la axila?
La axila contiene piel, folículos pilosos, glándulas sudoríparas, tejido graso y ganglios linfáticos. Una alteración en cualquiera de estas estructuras puede sentirse como una bolita o una masa debajo de la piel.
Entre las causas más frecuentes se encuentran:
- Foliculitis después de la depilación.
- Vellos encarnados.
- Forúnculos y abscesos.
- Quistes cutáneos.
- Hidradenitis supurativa.
- Ganglios inflamados por una infección.
- Lipomas.
- Reacciones inflamatorias posteriores a una vacuna.
Con menor frecuencia, un ganglio axilar aumentado puede estar relacionado con un linfoma, cáncer de mama u otra enfermedad. La presencia de un bulto no significa automáticamente que exista cáncer.
1. Foliculitis y vellos encarnados
La foliculitis es la inflamación de uno o varios folículos pilosos. Puede aparecer por bacterias, fricción, sudor, ropa ajustada, depilación o afeitado.
Suele provocar pequeños granos rojos, sensibilidad, picazón o lesiones con una punta blanquecina. Algunas personas presentan varias bolitas alrededor de los vellos.
Un vello encarnado también puede formar un bulto doloroso cuando el pelo crece hacia el interior de la piel. Es más frecuente después de rasurar o depilar la zona.
Puedes ampliar esta información en nuestro artículo sobre foliculitis en las axilas: causas y tratamiento.
Mientras la zona se recupera, conviene evitar la depilación, la fricción y los productos que causen irritación. Si las lesiones se extienden, reaparecen o contienen abundante pus, es necesario consultar.
2. Forúnculo o absceso
Un forúnculo es una infección más profunda del folículo piloso. Puede comenzar como una bolita roja y dolorosa que aumenta de tamaño y acumula pus.
Cuando se forma una cavidad de pus dentro de los tejidos se denomina absceso. La piel puede sentirse caliente, tensa y muy sensible. En ocasiones aparecen fiebre o malestar.
No se debe pinchar ni apretar el bulto. Al hacerlo, la infección puede extenderse hacia los tejidos cercanos.
Un absceso grande, muy doloroso o acompañado de fiebre puede necesitar drenaje realizado por un profesional. Los antibióticos no siempre reemplazan este procedimiento.
3. Quistes en las axilas
Los quistes epidermoides son bultos cerrados que se forman debajo de la piel. Suelen crecer lentamente, tienen forma redondeada y pueden desplazarse ligeramente al tocarlos.
Un quiste sin inflamación puede no causar dolor. Cuando se rompe o se infecta, se vuelve rojo, caliente y sensible. También puede liberar un material espeso con olor desagradable.
Apretarlo no elimina la cápsula y aumenta el riesgo de inflamación o infección. Si el quiste produce molestias, crece o aparece repetidamente, el dermatólogo puede valorar su extracción.
4. Hidradenitis supurativa
La hidradenitis supurativa es una enfermedad inflamatoria crónica que ocasiona nódulos profundos y dolorosos en áreas donde la piel roza, especialmente las axilas, la ingle, los glúteos y debajo de los senos.
Al principio puede confundirse con granos, foliculitis o forúnculos. Con el tiempo, los bultos pueden:
- Reaparecer en los mismos lugares.
- Abrirse y drenar pus o líquido.
- Formar conductos debajo de la piel.
- Dejar cicatrices gruesas.
- Aparecer en ambas axilas.
La hidradenitis no se debe a una higiene insuficiente y no es contagiosa. Detectarla temprano permite comenzar un tratamiento que reduzca los brotes y el daño en la piel.
Si tienes bultos dolorosos que desaparecen y vuelven a aparecer, especialmente si dejan cicatrices, conviene consultar con un dermatólogo.
5. Ganglios inflamados en las axilas
Los ganglios linfáticos forman parte del sistema inmunitario. Filtran la linfa y participan en la respuesta del organismo contra infecciones y otras enfermedades.
Los ganglios de las axilas pueden aumentar de tamaño cuando existe inflamación o infección en áreas cercanas, como:
- La piel de la axila.
- El brazo o la mano.
- La pared del tórax.
- La mama.
También pueden inflamarse debido a infecciones generales. Un ganglio que crece rápidamente y duele suele relacionarse con mayor frecuencia con una infección o inflamación, aunque esta característica no permite establecer el diagnóstico por sí sola.
Los ganglios reactivos pueden sentirse como bolitas móviles y sensibles. Habitualmente disminuyen cuando se resuelve la causa que produjo la respuesta inmunitaria.
6. Ganglios axilares después de una vacuna
Algunas vacunas pueden provocar temporalmente el aumento de los ganglios de la axila del brazo donde se aplicó la inyección. Esta reacción indica que el sistema inmunitario está respondiendo.
El bulto puede acompañarse de dolor en el brazo y aparecer durante los días siguientes a la vacunación. Generalmente disminuye por sí solo.
Informa al médico sobre la fecha de la vacuna y el brazo donde fue administrada, especialmente si necesitas una mamografía u otro estudio de la mama. Si el bulto no disminuye, continúa creciendo o aparece mucho tiempo después, debe revisarse.
7. Infecciones del brazo, la mano o la mama
Una herida, picadura, infección de la piel o inflamación en la mano y el brazo puede hacer que aumenten los ganglios de la axila correspondiente.
También puede ocurrir ante una infección de la mama, como la mastitis. Esta suele producir dolor, calor, enrojecimiento y, en algunos casos, fiebre.
Una raya roja que asciende por el brazo, fiebre alta, dolor intenso o inflamación que progresa rápidamente requieren asistencia médica.
8. Lipoma
Un lipoma es un crecimiento benigno compuesto por células grasas. Habitualmente forma una masa blanda, de crecimiento lento y que puede moverse ligeramente debajo de la piel.
La mayoría de los lipomas no causa dolor ni requiere tratamiento. Sin embargo, cualquier masa nueva debe revisarse si aumenta de tamaño, se vuelve dolorosa, se siente dura o permanece fija.
No es posible confirmar que un bulto sea un lipoma solamente palpándolo en casa.
9. Tejido mamario en la axila
Algunas mujeres presentan tejido mamario accesorio que se extiende hacia la axila. Puede hacerse más evidente o sensible debido a los cambios hormonales del ciclo menstrual, el embarazo o la lactancia.
También es posible sentir la prolongación natural del tejido de la mama hacia la axila. Cualquier cambio nuevo, especialmente si aparece solamente en un lado, debe ser evaluado junto con el resto de la mama.
10. Reacción a desodorantes y otros productos
Los desodorantes, antitranspirantes, perfumes y productos depilatorios pueden causar dermatitis irritativa o alérgica. La reacción suele producir picazón, ardor, enrojecimiento o pequeñas elevaciones superficiales.
Esta irritación no suele originar un ganglio grande por sí sola, pero la inflamación intensa o una infección secundaria pueden hacer que la zona se perciba abultada.
Suspender temporalmente el producto sospechoso puede ayudar. Si aparecen ampollas, secreción, dolor importante o inflamación persistente, se necesita una valoración profesional.
11. Linfoma y otras enfermedades de los ganglios
Los linfomas son cánceres que comienzan en el sistema linfático. Uno de sus posibles síntomas es el aumento indoloro de uno o varios ganglios en el cuello, las axilas o la ingle.
Otros síntomas que pueden acompañarlos son:
- Fiebre sin una causa conocida.
- Sudoración nocturna intensa.
- Pérdida de peso involuntaria.
- Picazón persistente.
- Cansancio inusual.
- Ganglios aumentados en distintas partes del cuerpo.
Estos síntomas también pueden aparecer por otras enfermedades. No permiten diagnosticar un linfoma, pero justifican una consulta médica.
12. Cáncer de mama
Los ganglios axilares pueden aumentar cuando células de un cáncer de mama llegan hasta ellos. Sin embargo, las causas infecciosas e inflamatorias de los bultos en las axilas son mucho más comunes.
Conviene revisar la mama y consultar si el bulto axilar aparece junto con:
- Una masa nueva en la mama.
- Cambios en su tamaño o forma.
- Hundimientos o aspecto de piel de naranja.
- Enrojecimiento o inflamación persistente.
- Retracción reciente del pezón.
- Secreción sanguinolenta.
- Engrosamiento de la piel o del tejido mamario.
El cáncer de mama inflamatorio puede provocar crecimiento rápido de una mama, enrojecimiento, sensación de peso y ganglios axilares aumentados, incluso sin un bulto mamario claramente palpable.
Un ganglio duro, fijo o persistente necesita evaluación, pero ninguna característica aislada confirma que sea maligno.
¿Qué significa que el bulto duela?
Un bulto doloroso suele relacionarse con inflamación, foliculitis, un forúnculo, un absceso o un ganglio que responde a una infección.
El dolor no demuestra que la causa sea benigna, del mismo modo que la ausencia de dolor no significa necesariamente que exista una enfermedad grave.
Resulta más útil observar el conjunto de características:
- Cuándo apareció.
- Si está creciendo.
- Si se encuentra en la piel o parece más profundo.
- Si se mueve o está fijo.
- Si la piel está roja o caliente.
- Si existe secreción.
- Si hay otros bultos en el cuello o la ingle.
- Si existen síntomas en la mama, el brazo o la mano.
¿Por qué aparece solamente en una axila?
Un bulto unilateral puede deberse a un vello encarnado, foliculitis, un quiste o una infección localizada. También puede ser un ganglio que responde a una lesión, vacuna o infección del brazo correspondiente.
Que el bulto aparezca de un solo lado no determina si es benigno o maligno. Su persistencia, crecimiento y síntomas acompañantes son más importantes que el lado afectado.
Qué hacer ante un bulto en la axila
Hasta conocer la causa puedes adoptar algunas medidas prudentes:
- No aprietes, pinches ni intentes drenar el bulto.
- Evita afeitar o depilar la zona si está irritada.
- Utiliza ropa que no produzca fricción.
- Mantén la axila limpia y seca.
- Suspende los productos que causen ardor o picazón.
- Una compresa tibia puede aliviar algunas lesiones superficiales dolorosas.
- Observa si cambia de tamaño, color o consistencia.
No apliques antibióticos, corticoides ni remedios caseros irritantes sin saber qué está causando el bulto. Un medicamento útil para la foliculitis puede no ser apropiado para un quiste, un ganglio o la hidradenitis.
Cuándo consultar al médico
Solicita una consulta si el bulto:
- No disminuye después de dos a cuatro semanas.
- Continúa creciendo.
- Es duro, irregular o parece adherido.
- No tiene una causa evidente.
- Desaparece y vuelve repetidamente.
- Produce pus o deja cicatrices.
- Se acompaña de otro bulto en la mama.
- Aparece con fiebre persistente, sudoración nocturna o pérdida de peso.
- Se presenta en una persona con antecedentes de cáncer.
También conviene consultar antes si el bulto causa preocupación. Esperar varias semanas no es apropiado cuando existen señales de alarma o cambios en la mama.
Cuándo buscar atención urgente
Busca asistencia médica rápida si aparece:
- Fiebre junto con un bulto muy doloroso.
- Enrojecimiento que se extiende rápidamente.
- Una raya roja que avanza por el brazo.
- Inflamación importante del brazo o la mama.
- Salida abundante de pus.
- Dolor intenso o empeoramiento general.
- Una infección en una persona inmunodeprimida o con diabetes descontrolada.
Cómo se diagnostica un bulto axilar
El profesional revisará la piel, el tamaño, la movilidad y la consistencia del bulto. También puede examinar las mamas, los brazos, el cuello y otras regiones donde existen ganglios.
Según los hallazgos, puede solicitar:
- Ecografía de la axila.
- Ecografía o mamografía de las mamas.
- Análisis de sangre.
- Cultivo de una secreción.
- Punción o biopsia del bulto.
No todos los bultos requieren una biopsia. Muchas causas pueden identificarse mediante la historia clínica, el examen físico y una ecografía.
Preguntas frecuentes
¿Un bulto en la axila siempre es un ganglio?
No. Puede originarse en un folículo, una glándula, un quiste, el tejido graso o el tejido mamario. La ubicación por sí sola no permite identificarlo.
¿El desodorante puede causar bultos?
Puede irritar la piel y producir pequeñas lesiones superficiales. Sin embargo, un bulto profundo o persistente no debe atribuirse automáticamente al desodorante.
¿La depilación puede provocar una bolita?
Sí. El afeitado y la depilación pueden favorecer vellos encarnados, irritación y foliculitis. Estas lesiones suelen localizarse cerca de la superficie de la piel.
¿Un bulto doloroso puede ser cáncer?
La mayoría de los bultos dolorosos se relaciona con inflamación o infección, pero el dolor no permite descartar por completo otras causas. Si persiste o crece, debe revisarse.
¿Cuándo preocuparse por un ganglio en la axila?
Se recomienda consultar si es duro, fijo, continúa aumentando, no disminuye después de varias semanas o aparece con cambios mamarios, pérdida de peso, fiebre persistente o sudoración nocturna.
¿Se puede reventar un bulto con pus?
No. Exprimirlo puede empujar la infección hacia tejidos más profundos. Si existe un absceso, el drenaje debe realizarse con las condiciones adecuadas.
Resumiendo
Las causas más frecuentes de los bultos en las axilas son la foliculitis, los vellos encarnados, los quistes, los forúnculos y los ganglios que responden a una infección. Los bultos profundos que reaparecen y dejan cicatrices pueden indicar hidradenitis supurativa.
Las enfermedades malignas son causas menos frecuentes, pero deben descartarse cuando el bulto es persistente, crece, se siente duro o aparece junto con cambios en la mama y síntomas generales.
No intentes apretarlo ni tratarlo sin conocer su origen. Una evaluación médica y, cuando sea necesario, una ecografía permiten diferenciar la mayoría de las causas.
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