
El dolor en la mandíbula puede aparecer por problemas en los dientes, tensión muscular, bruxismo o alteraciones de la articulación temporomandibular. En casos menos frecuentes, también puede estar relacionado con enfermedades que requieren atención urgente.
La ubicación, la duración y los síntomas acompañantes ofrecen pistas sobre su origen. No significa lo mismo sentir dolor al masticar que presentar una molestia repentina acompañada de presión en el pecho, falta de aire o sudor frío.
Conocer las principales causas del dolor mandibular ayuda a decidir si es necesario acudir al dentista, consultar a un médico o solicitar atención de emergencia.
¿Dónde puede originarse el dolor de mandíbula?
La mandíbula inferior se conecta con el cráneo mediante dos articulaciones temporomandibulares, conocidas como ATM. Se encuentran delante de los oídos y permiten hablar, bostezar, morder y masticar.
En esta zona también hay músculos, ligamentos, nervios, dientes, encías y glándulas salivales. Una alteración en cualquiera de estas estructuras puede generar dolor mandibular.
En ocasiones, el dolor no se origina directamente en la mandíbula. Puede tratarse de un dolor referido desde el oído, los senos paranasales, el cuello o incluso el corazón.
1. Trastornos de la articulación temporomandibular
Los trastornos temporomandibulares comprenden más de 30 problemas capaces de afectar las articulaciones mandibulares y los músculos que controlan su movimiento.
Pueden causar:
- Dolor delante del oído.
- Rigidez o cansancio mandibular.
- Dificultad para abrir completamente la boca.
- Dolor al morder o masticar.
- Sensación de que la mandíbula se traba.
- Chasquidos acompañados de dolor.
- Dolor que se extiende hacia la cara, el cuello o la cabeza.
Un chasquido aislado que no causa dolor ni limita el movimiento no siempre indica una enfermedad. En cambio, conviene consultar cuando el ruido aparece junto con dolor, inflamación, rigidez o bloqueo mandibular.
Los trastornos de la ATM pueden relacionarse con lesiones, sobrecarga muscular, artritis o alteraciones del disco que se encuentra dentro de la articulación. En muchos casos no es posible identificar una única causa.
2. Bruxismo y tensión muscular
El bruxismo consiste en apretar o rechinar los dientes. Puede ocurrir durante el sueño o mientras la persona está despierta y concentrada, nerviosa o sometida a estrés.
Cuando se aprietan los dientes durante varias horas, los músculos encargados de la masticación permanecen contraídos. Como consecuencia, puede aparecer dolor en la mandíbula, las sienes, la cara, el cuello o alrededor de los oídos.
Otros signos de bruxismo son:
- Dolor o cansancio mandibular al despertar.
- Dolores de cabeza matutinos.
- Dientes desgastados, aplanados o fracturados.
- Sensibilidad dental.
- Marcas de dientes en los bordes de la lengua.
- Interrupciones del sueño.
- Ruidos al rechinar que escucha la persona que duerme al lado.
Muchas personas no saben que presentan bruxismo nocturno hasta que un dentista observa desgaste dental o alguien escucha el rechinamiento.
3. Caries, infección o absceso dental
Los problemas dentales se encuentran entre las causas más frecuentes de dolor mandibular. Una caries profunda puede inflamar o infectar la parte interna del diente y producir un dolor que se extiende hacia la mandíbula.
Un absceso dental es una acumulación de pus causada por una infección. Puede provocar:
- Dolor intenso, pulsátil o persistente.
- Dolor al morder.
- Sensibilidad al frío o al calor.
- Encía roja o inflamada.
- Hinchazón de la cara o mandíbula.
- Mal sabor en la boca.
- Fiebre.
Los antibióticos por sí solos no siempre resuelven el origen del problema. El diente puede necesitar drenaje, tratamiento de conducto u otro procedimiento odontológico.
Una infección dental no tratada puede extenderse hacia los tejidos de la cara y el cuello. Si la inflamación dificulta respirar, tragar o abrir la boca, se necesita atención urgente.
4. Muelas del juicio
Las muelas del juicio pueden provocar dolor cuando no disponen de espacio suficiente para salir, crecen en una posición inadecuada o quedan parcialmente cubiertas por la encía.
La inflamación alrededor de una muela parcialmente erupcionada puede causar dolor en la parte posterior de la mandíbula, hinchazón, dificultad para abrir la boca, mal aliento y molestias al tragar.
El dolor no significa que la muela deba extraerse necesariamente. El dentista debe evaluar su posición, el estado de la encía y la presencia de infección mediante una revisión y, cuando sea necesario, una radiografía.
5. Golpes, fracturas y dislocación mandibular
Una caída, un accidente de tránsito, una agresión o un golpe durante la práctica deportiva pueden lesionar la mandíbula.
Debe sospecharse una fractura o dislocación cuando aparecen:
- Dolor intenso después de un traumatismo.
- Deformidad o desplazamiento de la mandíbula.
- Dificultad para cerrar la boca.
- Cambio repentino en la forma de encajar los dientes.
- Sangrado dentro de la boca.
- Entumecimiento del labio inferior.
- Dientes flojos o rotos.
Una mandíbula fracturada o dislocada requiere evaluación inmediata. No se debe intentar acomodarla en casa ni forzar el cierre de la boca.
6. Sinusitis
La inflamación de los senos maxilares puede generar presión en las mejillas, los dientes superiores y la mandíbula. Este dolor suele acompañarse de congestión nasal, secreción espesa, disminución del olfato y sensación de presión facial.
El dolor causado por sinusitis suele localizarse en la mandíbula superior y puede empeorar al inclinar la cabeza hacia delante.
Sin embargo, el dolor de un diente infectado también puede confundirse con sinusitis. Si la molestia se concentra en un diente o aumenta al morder, es importante realizar una evaluación odontológica.
7. Problemas del oído
La cercanía entre el oído y la articulación temporomandibular hace que resulte difícil distinguir el origen de algunas molestias.
Una infección de oído puede causar dolor que se percibe cerca de la mandíbula. De igual modo, un trastorno de la ATM puede sentirse como dolor de oído aunque el conducto auditivo esté sano.
La presencia de fiebre, secreción por el oído, pérdida auditiva o síntomas posteriores a una infección respiratoria orienta hacia un problema auditivo. El dolor que empeora al masticar o mover la boca sugiere con mayor frecuencia un origen mandibular.
8. Alteraciones de las glándulas salivales
Las glándulas salivales se encuentran debajo de la mandíbula y delante de los oídos. Una infección o un cálculo que obstruye la salida de saliva puede provocar dolor e inflamación.
Cuando existe una obstrucción, la molestia suele aumentar durante las comidas porque la glándula intenta producir y liberar saliva.
También pueden aparecer boca seca, fiebre, mal sabor, enrojecimiento o una masa sensible debajo de la mandíbula. Estos síntomas deben ser evaluados por un profesional.
9. Neuralgia del trigémino
La neuralgia del trigémino es un trastorno que produce episodios repentinos de dolor facial muy intenso. Las personas suelen describirlo como una descarga eléctrica, una punzada o una sensación quemante.
El dolor generalmente afecta un lado de la cara y puede localizarse en la mandíbula, la mejilla, los labios o alrededor de la nariz.
Actividades suaves como hablar, masticar, lavarse los dientes, afeitarse o recibir aire frío en el rostro pueden desencadenar los episodios. Debido a que a veces parece un dolor dental, algunas personas consultan primero al dentista.
Cuando los dientes están sanos y el dolor aparece como descargas breves y repetidas, se necesita una evaluación médica o neurológica.
10. Artritis y otras enfermedades de las articulaciones
La osteoartritis y enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide pueden afectar la articulación temporomandibular.
Estas condiciones pueden causar rigidez, dolor al despertar, disminución de la movilidad y molestias al masticar. Es más probable sospecharlas cuando la persona también presenta dolor o inflamación en otras articulaciones.
11. Dolor de mandíbula relacionado con el corazón
Aunque es menos frecuente que las causas dentales o musculares, el dolor mandibular puede ser una manifestación de angina o infarto.
El dolor de origen cardíaco no suele empeorar al tocar la mandíbula ni depende necesariamente del movimiento de la boca. Puede aparecer durante un esfuerzo físico o de forma repentina y acompañarse de:
- Presión, opresión o dolor en el pecho.
- Dolor en uno o ambos brazos, el cuello, la espalda o el abdomen.
- Falta de aire.
- Sudor frío.
- Náuseas.
- Mareo o debilidad repentina.
En las mujeres, el dolor de mandíbula, espalda o cuello puede presentarse junto con síntomas menos típicos, como náuseas, cansancio intenso o falta de aire. No debe asumirse que se trata únicamente de estrés o de un problema dental.
Si el dolor mandibular aparece repentinamente junto con presión en el pecho, falta de aire, sudor frío, náuseas o mareos, se debe solicitar asistencia médica de emergencia.
¿Qué significa que duela un solo lado de la mandíbula?
El dolor localizado en el lado derecho o izquierdo puede deberse a un problema dental, una muela del juicio, un trastorno de una de las articulaciones temporomandibulares, tensión muscular o neuralgia.
El lado afectado no permite determinar por sí solo la causa. Por ejemplo, el dolor cardíaco puede sentirse en cualquiera de los lados o extenderse hacia otras regiones.
Resultan más útiles las circunstancias en las que aparece el dolor:
- Al masticar: puede relacionarse con la ATM, los músculos o los dientes.
- Al despertar: orienta hacia bruxismo nocturno.
- Al abrir mucho la boca: puede indicar un problema temporomandibular.
- Durante las comidas: puede asociarse con una glándula salival obstruida.
- Como descargas eléctricas: requiere descartar neuralgia.
- Durante el ejercicio: obliga a considerar una causa cardíaca.
Qué hacer para aliviar el dolor mandibular leve
Si no existen señales de alarma y la molestia parece muscular o articular, algunas medidas temporales pueden disminuir la sobrecarga:
- Consumir alimentos blandos durante unos días.
- Evitar chicle, caramelos duros y alimentos difíciles de masticar.
- No abrir excesivamente la boca al bostezar.
- Evitar morder lápices, uñas u otros objetos.
- Mantener los dientes separados cuando no se está comiendo.
- Aplicar frío o calor moderado según cuál resulte más confortable.
- Observar si se aprietan los dientes durante momentos de concentración o estrés.
Estas medidas no sustituyen el diagnóstico. Tampoco es conveniente comenzar a usar una férula comprada sin evaluación, porque no todos los dolores mandibulares se deben al bruxismo y un dispositivo mal ajustado puede modificar la mordida.
Los analgésicos tampoco son apropiados para todas las personas. Quienes tienen enfermedades renales, problemas gástricos, trastornos de coagulación, embarazo o tratamientos crónicos deben consultar antes de utilizarlos.
Cuándo consultar al dentista o al médico
Solicita una consulta cuando:
- El dolor dura varios días o reaparece con frecuencia.
- Existe dolor en un diente o sensibilidad al frío y al calor.
- La mandíbula se traba o resulta difícil abrir la boca.
- Los chasquidos producen dolor.
- Hay desgaste o fracturas dentales.
- La cara o la encía están inflamadas.
- El dolor impide comer o dormir.
- Aparecen descargas dolorosas en un lado de la cara.
- El dolor comenzó después de un golpe.
El dentista puede revisar los dientes, la mordida, los músculos y la ATM. Si sospecha un origen neurológico, cardíaco, auditivo o de las glándulas salivales, puede recomendar una evaluación médica.
Cuándo buscar atención urgente
Acude a un servicio de urgencias si el dolor de mandíbula:
- Aparece con dolor o presión en el pecho.
- Se acompaña de falta de aire, sudor frío, náuseas o desmayo.
- Comenzó después de un golpe fuerte y existe deformidad.
- Se presenta con inflamación rápida de la cara o el cuello.
- Dificulta respirar o tragar.
- Se acompaña de fiebre alta y empeoramiento general.
- Impide cerrar la boca después de bostezar o abrirla demasiado.
Preguntas frecuentes
¿El estrés puede causar dolor en la mandíbula?
Sí. El estrés puede favorecer que una persona mantenga contraídos los músculos o apriete los dientes durante el día y la noche. Sin embargo, no conviene atribuir todo dolor mandibular al estrés sin descartar problemas dentales o articulares.
¿Por qué me duele la mandíbula al despertar?
El bruxismo nocturno es una causa frecuente. También puede existir tensión muscular, una postura incómoda al dormir o un trastorno de la ATM.
¿Por qué me duele la mandíbula y el oído?
El dolor puede proceder de la articulación temporomandibular, de los dientes o del propio oído. La localización por sí sola no permite diferenciarlos.
¿El chasquido en la mandíbula es peligroso?
Un chasquido sin dolor ni bloqueo es frecuente y no siempre necesita tratamiento. Se recomienda consultar si produce dolor, rigidez o limitación del movimiento.
¿El dolor mandibular puede ser un infarto?
Sí, aunque no es la causa más frecuente. Debe considerarse una emergencia cuando aparece repentinamente con presión en el pecho, falta de aire, sudor frío, náuseas, mareo o dolor que se extiende hacia brazos, espalda o cuello.
Resumiendo
Las causas más habituales del dolor en la mandíbula son los trastornos de la articulación temporomandibular, el bruxismo y los problemas dentales. También puede deberse a sinusitis, enfermedades del oído, alteraciones de las glándulas salivales, neuralgia o traumatismos.
La forma del dolor y los síntomas acompañantes ayudan a orientar el diagnóstico, pero una molestia persistente requiere evaluación profesional. Si aparece junto con síntomas cardíacos, dificultad respiratoria, inflamación intensa o una lesión importante, se necesita atención inmediata.
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