Medicamentos que pueden provocar falta de deseo sexual

Medicamentos que pueden provocar falta de deseo sexual

Algunos medicamentos pueden provocar o favorecer la falta de deseo sexual como efecto secundario. Entre los más relacionados se encuentran determinados antidepresivos, antipsicóticos, medicamentos hormonales, algunos tratamientos para la próstata y ciertos fármacos utilizados para otras enfermedades. Sin embargo, no todas las personas presentan este efecto y la propia enfermedad que se está tratando también puede disminuir la libido.

Si las ganas de tener relaciones sexuales disminuyeron después de comenzar un medicamento o aumentar su dosis, es razonable preguntarse si existe una relación.

Pero hay un detalle importante: no todos los efectos sexuales de los medicamentos consisten realmente en una disminución del deseo.

Algunos fármacos pueden dificultar el orgasmo, la erección o la lubricación. Como consecuencia, las relaciones pueden resultar menos satisfactorias y la persona termina experimentando también menos interés sexual.




¿Qué medicamentos pueden causar falta de deseo sexual?

Son varios los grupos de medicamentos que pueden afectar la función sexual. El riesgo depende del principio activo, la dosis, la duración del tratamiento y las características de cada persona.

Entre los grupos que pueden estar relacionados se encuentran:

  • Algunos antidepresivos.
  • Determinados antipsicóticos.
  • Algunos medicamentos hormonales.
  • Tratamientos utilizados para el cáncer de próstata.
  • Algunos medicamentos para problemas prostáticos.
  • Determinados medicamentos cardiovasculares.
  • Opioides utilizados durante períodos prolongados.
  • Algunos anticonvulsivantes.

Esto no significa que todas las personas que toman estos medicamentos vayan a perder el deseo sexual.

Antidepresivos y disminución del deseo sexual

Los antidepresivos se encuentran entre los medicamentos más conocidos por sus posibles efectos sobre la función sexual.

Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) pueden producir problemas sexuales en algunas personas.

Entre ellos se encuentran:

  • Sertralina.
  • Fluoxetina.
  • Paroxetina.
  • Escitalopram.
  • Citalopram.

También pueden producirse efectos sexuales con otros tipos de antidepresivos.

Los síntomas no se limitan necesariamente a perder las ganas de tener sexo.

Pueden aparecer:

  • Disminución del deseo.
  • Dificultad para alcanzar el orgasmo.
  • Retraso del orgasmo.
  • Problemas de excitación.
  • Dificultades de erección en algunos hombres.

Existe además una dificultad para determinar la causa: la depresión también puede disminuir considerablemente el deseo sexual.

Por lo tanto, si una persona con depresión presenta libido baja, no siempre puede atribuirse exclusivamente al medicamento.




¿Por qué algunos antidepresivos afectan la sexualidad?

La respuesta sexual está regulada por una interacción compleja entre diferentes neurotransmisores, hormonas, emociones y mecanismos vasculares.

Modificar la actividad de la serotonina puede interferir en algunas fases de la respuesta sexual.

Esto ayuda a explicar por qué una persona puede notar una mejoría importante de su depresión y, al mismo tiempo, experimentar dificultades para alcanzar el orgasmo o una reducción del interés sexual.

El efecto tampoco es idéntico con todos los antidepresivos.

Por eso, cuando los efectos sexuales son importantes, el médico puede valorar diferentes alternativas según el trastorno que se está tratando y las características del paciente.

Antipsicóticos y libido baja

Algunos medicamentos antipsicóticos también pueden alterar la función sexual.

Una de las posibles razones es el aumento de una hormona llamada prolactina que producen determinados antipsicóticos.

Cuando la prolactina aumenta considerablemente puede afectar el funcionamiento hormonal y sexual.

Dependiendo de la persona, pueden aparecer disminución del deseo, alteraciones menstruales, problemas de erección u otros síntomas.

No todos los antipsicóticos tienen el mismo efecto sobre la prolactina ni sobre la sexualidad.




Medicamentos hormonales que pueden reducir el deseo

Los tratamientos que modifican de forma importante determinadas hormonas sexuales pueden afectar la libido.

Un ejemplo claro son algunos medicamentos utilizados en el tratamiento del cáncer de próstata, cuyo objetivo es reducir la producción o bloquear la acción de los andrógenos.

La disminución de la actividad de la testosterona puede reducir significativamente el deseo sexual y afectar también la función eréctil.

Algunos tratamientos utilizados para determinados cánceres de mama también modifican el entorno hormonal y pueden influir directa o indirectamente sobre la función sexual.

En estos pacientes, además, intervienen numerosos factores relacionados con la propia enfermedad y su tratamiento.

Finasterida, dutasterida y deseo sexual

La finasterida y la dutasterida disminuyen la conversión de testosterona en dihidrotestosterona (DHT).

Se utilizan en determinadas enfermedades prostáticas y, en el caso de la finasterida, también existen presentaciones indicadas para la pérdida de cabello masculina.

Entre los efectos adversos sexuales descritos se encuentran:

  • Disminución de la libido.
  • Disfunción eréctil.
  • Alteraciones de la eyaculación.

No aparecen en todas las personas que utilizan estos medicamentos.

¿Los medicamentos para la presión arterial disminuyen el deseo sexual?

Algunos antihipertensivos pueden estar relacionados con alteraciones sexuales, pero aquí también es importante evitar generalizaciones.

Determinados betabloqueadores y diuréticos se han asociado con problemas sexuales en algunos pacientes.

Sin embargo, el efecto puede variar según el medicamento.

Además, la propia hipertensión y las enfermedades cardiovasculares pueden afectar la función sexual, especialmente la función eréctil.

Por eso, una persona que comienza a experimentar problemas sexuales mientras recibe tratamiento para la hipertensión no debería dejar las pastillas para la presión por su cuenta.

El médico puede valorar si existe relación con el tratamiento y si es posible realizar algún cambio.




Opioides y deseo sexual

El uso prolongado de determinados opioides puede interferir con el sistema hormonal que regula la producción de hormonas sexuales.

En algunas personas esto puede asociarse con niveles reducidos de testosterona y disminución del deseo sexual.

El riesgo adquiere mayor relevancia con determinados tratamientos prolongados y no significa que una dosis ocasional de un analgésico opioide produzca necesariamente este problema.

¿Los anticonceptivos pueden disminuir la libido?

Esta pregunta no tiene una respuesta idéntica para todas las mujeres.

Algunas mujeres refieren cambios en el deseo sexual mientras utilizan anticonceptivos hormonales, pero la respuesta es variable.

Para algunas no existe una modificación apreciable, mientras que otras pueden experimentar una disminución o un cambio en su deseo.

Además, existen factores que pueden actuar en sentido contrario. Por ejemplo, disminuir el temor a un embarazo no planificado puede mejorar la experiencia sexual en algunas mujeres.

Por eso, no puede afirmarse que los anticonceptivos hormonales inevitablemente disminuyan la libido.

Otros medicamentos que pueden afectar la función sexual

Existen otros tratamientos capaces de modificar directa o indirectamente la sexualidad.

Algunos anticonvulsivantes pueden producir cambios en la función sexual en determinados pacientes.

También existen medicamentos que causan cansancio, somnolencia, cambios hormonales u otros efectos que pueden terminar reduciendo indirectamente el interés por las relaciones sexuales.

Por eso, al investigar una disminución de la libido es útil revisar todos los medicamentos y suplementos utilizados, no solamente aquellos considerados popularmente responsables de problemas sexuales.




¿Cómo saber si un medicamento está causando la falta de deseo?

No existe una prueba casera que permita confirmarlo.

Sin embargo, algunas pistas pueden hacer sospechar una relación:

  • El deseo disminuyó después de comenzar un medicamento.
  • El problema apareció después de aumentar la dosis.
  • Antes del tratamiento no existían dificultades sexuales similares.
  • Aparecieron al mismo tiempo otros cambios, como dificultad para alcanzar el orgasmo o problemas de excitación.

Aun así, una relación temporal no demuestra por sí sola que el medicamento sea la causa.

También deben considerarse estrés, ansiedad, depresión, problemas de pareja, enfermedades, alteraciones hormonales, menopausia, cansancio y otros factores.

¿Qué hacer si un medicamento disminuye el deseo sexual?

Lo más importante es no suspender el tratamiento por cuenta propia.

Esto es especialmente importante con antidepresivos, medicamentos cardiovasculares, anticonvulsivantes, antipsicóticos y otros tratamientos cuya interrupción brusca puede ocasionar problemas.

El médico puede valorar diferentes posibilidades dependiendo del medicamento y de la enfermedad tratada.

Entre ellas pueden encontrarse:

  • Comprobar si realmente existe una relación con el medicamento.
  • Revisar la dosis cuando sea clínicamente posible.
  • Valorar otro medicamento con menor impacto sexual.
  • Investigar otras causas de disminución de la libido.
  • Tratar específicamente determinados problemas sexuales cuando corresponda.

La solución adecuada no es la misma para todos los pacientes.




¿Se recupera el deseo sexual al dejar un medicamento?

Depende de la causa y del medicamento.

En muchos casos, los efectos sexuales pueden mejorar después de modificar o finalizar un tratamiento bajo supervisión médica. Sin embargo, no puede establecerse un tiempo universal para recuperar la libido.

También puede ocurrir que el medicamento no sea el único factor implicado.

Por ejemplo, si una persona continúa con depresión, ansiedad, dolor crónico, alteraciones hormonales o problemas de pareja, el deseo puede seguir disminuido aunque se modifique el tratamiento.

Por eso es importante evaluar la situación completa.

Falta de deseo o problema de excitación: no son exactamente lo mismo

Esta diferencia puede ayudar a identificar mejor lo que está ocurriendo.

Deseo sexual: interés o motivación por participar en una actividad sexual.

Excitación: respuesta física y mental que aparece ante la estimulación sexual.

Orgasmo: fase de la respuesta sexual caracterizada por sensaciones intensas de placer y contracciones musculares involuntarias.

Una persona puede conservar el deseo pero tener dificultades para excitarse o alcanzar el orgasmo.

También puede ocurrir lo contrario.

Cuando se consulta por un posible efecto secundario de un medicamento, explicar exactamente qué aspecto de la sexualidad cambió puede facilitar la evaluación.




Preguntas frecuentes

¿Qué medicamentos disminuyen más frecuentemente el deseo sexual?

Algunos antidepresivos, determinados antipsicóticos y tratamientos que modifican las hormonas sexuales se encuentran entre los medicamentos que pueden afectar la libido. Sin embargo, el riesgo varía considerablemente entre fármacos y pacientes.

¿Los antidepresivos quitan las ganas de tener sexo?

Algunos pueden disminuir el deseo o causar otras dificultades sexuales, especialmente determinados antidepresivos serotoninérgicos. No sucede en todas las personas y la propia depresión también puede disminuir la libido.

¿Los medicamentos para la hipertensión pueden causar problemas sexuales?

Algunos pueden contribuir a determinadas alteraciones sexuales, aunque el efecto depende del fármaco. La propia hipertensión también puede afectar la función sexual.

¿Debo dejar el medicamento si pierdo el deseo sexual?

No. Suspender un medicamento sin supervisión puede ser peligroso. Si el problema apareció después de comenzar un tratamiento, debe comentarse con el profesional que lo indicó.

¿La falta de deseo causada por medicamentos afecta tanto a hombres como a mujeres?

Sí. Los efectos sexuales de los medicamentos pueden aparecer en ambos, aunque la forma de manifestarse puede ser diferente.




Resumiendo

Los medicamentos que pueden provocar falta de deseo sexual incluyen algunos antidepresivos, antipsicóticos, tratamientos hormonales, medicamentos para determinadas enfermedades de la próstata, opioides y algunos fármacos cardiovasculares, entre otros.

Pero libido, excitación, erección, lubricación y orgasmo son aspectos diferentes de la función sexual. Un medicamento puede afectar uno de ellos sin disminuir directamente el deseo.

También hay que considerar la enfermedad que motivó el tratamiento, porque depresión, hipertensión, dolor crónico y otros problemas de salud pueden afectar por sí mismos la sexualidad.

Si la disminución del deseo comenzó después de iniciar o modificar un medicamento, lo adecuado es revisar la situación con el médico en lugar de reducir la dosis o suspender el tratamiento por cuenta propia.

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